viernes, 3 de marzo de 2017

serie: Batman 1966

Hoy se estrena en nuestras pantallas la última cinta protagonizada por Hugh Jackman dando vida a Lobezno. Por ese motivo la entrada de hoy está dedicada a una serie que cuenta con legiones de seguidores, entre los que me incluyo, y que acabé de ver hace poco y que se encuentra disponible en Blu-ray. Si bien había visto capítulos sueltos durante mi infancia en su emisión por televisión años ha, no fue hasta que la vi entera que pude hacerlo de forma cronológica y disfrutando mientras la veía. Así pues vayamos a Gotham para conocer a un Batman muy alejado del carácter serio que ha tenido en sus últimas adaptaciones a la gran pantalla, si exceptuamos La lego película y Batman: La lego película en la que su imagen es parodiada.

Creada por William Dozier y emitada entre 1966 y 1968, la serie contó con tres temporadas y 120 episodios. El argumento nos contaba como Bruce Wayne/Batman (Adam West) y Dick Grayson/Robin (Burt Ward) han de enfrentarse a los criminales de Gotham City. Estos villanos son el Joker (César Romero), El Pingüino (Burguess Meredith), El Enigma (Frank Gorshin/John Astin) y Catwoman (Julie Newmar/Eartha Kitt).
Además de esta nómina de villanos hay que nombrar entre otros a Cabeza de huevo (Vincent Price), El Rey Tut (Victor Buono), Mr. Freeze (George Sanders/Eli Wallach/Otto Preminger), Sirena (Joan Collins), Ma Parker (Sheley Winters), Olga, reina de los cosacos (Anne Baxter) o Shame (Cliff Robertson) entre otros. Como se puede apreciar todos ellos intérpretes bastante reconocidos.
En su ayuda contra el crimen los cruzados enmascarados contarán con la ayuda de su mayordomo Alfred (Alan Napier), el Comisario Gordon (Neil Hamilton), el Jefe O´Hara (Stafford Repp) y ya en la tercera temporada con Barbara Gordon/Batgirl (Yvonne Craig).

Esta es una serie que adoro, aún me acuerdo de cuando la echaban hace tiempo por las cadenas autonómicas y la veía. Hoy con el paso del tiempo uno se da cuenta de que es estúpida, muy infantil y con guiones que rozan lo absurdo. Y es precisamente esto lo que le hace ser especial, el tono pulp y campy (de no tomarse muy en serio a si misma) es la marca de este show y por lo que ha pasado a la historia de la televisión.

Varios son los elementos que han hecho de esta serie ser un clásico. El primero de ellos son las onomatopeyas que aparecían cada vez que nuestros héroes se enfrentaban al villano y sus secuaces. Ver en una pantalla sonidos típicos del cómic como KAPOW, OOOF, BONK, entre otras uno tenía dos caminos al verlo: o apagar la tele e irse a ver otra cosa o dejarse llevar y disfrutar ante lo que está viendo. Si la memoria no me falla, nunca más se han vuelto a emplear las onomatopeyas en la pequeña pantalla. Por lo que se puede decir que en esto la serie de Adam West fue pionera.

El segundo elemento eran que los capítulos, hasta su tercera temporada y aquí también ocurrió en un par de ocasiones, acababan con un cliffhanger en el que nuestros héroes eran apresados por el villano en una trampa mortal y se cortaba cuando la misma iba a matarlos. Por lo que uno tenía que ver el episodio siguiente para comprobar como se las ingeniaban para burlar a la muerte. La frase que conseguía que la gente siguiera enganchada era: "Mañana a la misma bathora, en el mismo batcanal". Muy imaginativo sin duda. Desde luego que lo hacían de la forma más estrambótica posible, lo que casaba con el tono cómico de la serie.

El tercero eran los numerosos cameos que aparecían a través de las ventanas cada vez que Batman y Robin subían escalando para sorprender a sus enemigos. Entre estas apariciones especiales hay que destacar las de Bruce Lee y Van Williams como El avispón verde y Kato, que protagonizarían un crossover con nuestros héroes, Jerry Lewis o Sammy Davis Jr.

El cuarto y por no ello menos importante fue su sintonía. Fue compuesta por Neal Hefti, y casaba como un guante con el espíritu de la serie. Una melodía que transmitía buen rollo y que ha pasado por derecho propio a la historia de la televisión y que podéis escuchar a continuación:

En definitiva una serie muy divertida, que en ningún momento se toma en serio a si misma y que hará pasar un buen rato a todos aquellos que se acerquen a verla. Hay que verla como lo que es, una comedia sin risas enlatadas y que con su duración de poco más de 20 minutos consigue el objetivo de entretener que es de lo que se trata.



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